"En el inicio, estábamos solo los dos. Decidiste apartar tu mirada de mí, fue un breve instante. Mi alma se ensombreció revelando su verdadero propósito, tú serás mi señora y yo, aquel siervo fiel. Él que saque las entrañas del que osó profanar tu corazón. Eres mía, por ti desataré el caos en el universo, aniquilare Dioses, descargaré las peores plagas en la humanidad, buscándole hasta darle muerte."
Código clandestino del Pacto del Decimotercer cielo.
A través del eco de la puerta de madera sonaron unos débiles golpes. El oscuro pasillo fue iluminado, cautelosamente, por la luz proveniente de la habitación. El peliverde acomodó su cabello con un sexy ademan de mano, echando al hombro una afelpada toalla color caki.
- Comenzaba a pensar que habías cambiado de opinión –menciono con una gran sonrisa maliciosa.
- Tuve que esperar a que la casa estuviera en silencio –. La chica desvió la mirada del torneado torso, desnudo, por el que aun brillaban las diminutas gotas de agua rozando la piel.
- No te quedes en la entrada, pasa –. Con cortesía se hizo a un lado, permitiéndole adentrarse en la habitación. Al pasar junto a él percibió un aroma varonil, refrescante; una combinación de cardamomo, jengibre, sándalo y algo más que no supo descifrar. El sonrojó no tardo en asomarse por sus mejillas.
- Y bien ¿Donde quieres que lo hagamos? –arremetió él sin pudor.
- La silla estará bien –contestó dando un respingo. Aun estaba aturdida por el aroma. Lo observo decidida mientras él ataba su cabello en una coleta.
- ¿Estás segura? No lo recomiendo. Una vez lo intenté, es complicado y mañana estarás dolida. Sugiero el sofá –menciono mientras se dejaba caer sobre el –¿Quién estuvo a cargo de la decoración? Es incluso más incomodo que la silla, como si eso fuera posible –. Reclamó levantándose rápidamente mientras frotaba el trasero, redondo y firme, lastimado por la dureza del mueble.
- Decidido, será en la cama –aseguró al tiempo de echarse sobre ella –además de la alfombra es lo único suave en esta habitación. La calefacción no funciona, será tibia con los dos en ella –Saori se sonrojó con el comentario. Se aproximó al termostato, empotrado en la pared cercana a la puerta, tras dar unos golpes comprobó que no funcionaba y suspiró frotando sus brazos en busca de calor. Sus ojos volvieron a posarse en Shun, quien la observaba divertido.
- Dijiste que lo habías hecho un par de veces –susurró. Estaba recargado en la almohada y mantenía cruzados los brazos tras la cabeza. Observaba divertido a Saori arrodillada, con las mejillas encendidas, respirando entrecortadamente moviendo torpemente las manos y la boca–. Parece tu primera vez, estas tardando –canturreó.
- Quisiera ver que lo hagas mejor –contestó incorporándose, con desdén retiró el cabello de la boca.
- Te sorprenderías –menciono ladinamente. Abandonó su cómoda posición de un salto, se aproximó a Saori, clavó una rodilla en el piso –. El secreto es acomodarlo de lo contrario, jamás lo prenderás. Ahora sientes calor en el cuerpo ¿Verdad? Vamos a la cama, ahí te sentirás mejor, a no ser que hayas cambiado de opinión –. Cruzó desenfadadamente los brazos en la nuca dejando la chimenea encendida. Saori suspiró cohibida –. Estas retrasando lo inevitable, no podré hacerlo si no estas cómoda, te necesito –. Expresó en un tono que se le antojo seductor a la pelilila. Contra su lógica, la chica se introdujo entre las tibias mantas y se preguntó a si misma como había accedido a esa situación iniciada dos días atrás…
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- No lo entiendo –arrastró las palabras Seiya.
- Es la quinta vez que lo explicó. Seiya –bufó Ikki crispando los puños –, sigues siendo incapaz de entenderlo.
- Quizá, si hicieras una demostración. Entendería eso del cosmos –. Retó el castaño dando círculos en el aire con los dedos.
- Apuesto, a que no se saldrá con la suya –murmuró Hyoga a Shiryu.
- Tiene tres días intentando. No se rendirá hasta lograrlo –arremetió el pelinegro cruzando los brazos.
- Eso temo, pero contéstame algo ¿Por qué tenemos que cargar con el castigo? –Shiryu levantó una ceja sin entender –En diez segundos me darás la razón.
- ¿Qué ocurre? –preguntó Kiki después de darle un mordisco a la manzana que traía en mano.
- La situación esta interesante –contestó Shaina, el reluciente metal de su máscara escondía la sonrisa burlona. La amazona de la cobra estaba cruzada de piernas, a la sombra de un gran árbol contemplando la escena a lo lejos –. Hace días Ikki realizo una pequeña demostración de las "Alas del Fénix volador", en muy pobre escala, si me lo preguntas. Comprenderás que fue impresionante para los nuevos –dijo restando importancia –. Desafortunadamente Seiya, en ese instante, respondió al llamado de la naturaleza. Desde entonces no ha parado de molestar al Fénix para que realice, nuevamente, su técnica. De continuar así, no llegará siquiera a sentir de nuevo la esencia del cosmos –rió la amazona incorporándose y dejando que Kiki contemplará el entrenamiento a solas.
- Considero Seiya, que no esperaras mucho para ver por ti mismo el cosmo.
- ¿De verdad lo crees? –preguntó con ilusión el aludido.
- De lo contrario, ¡Asesinaré a un humano común y corriente! –amenazó peligrosamente Ikki con el ceño fruncido –. Treinta vueltas alrededor de la mansión – ¿Holgazanes, esperan una invitación? –bramó refiriéndose a Hyoga y Shiryu. El peliazul espero que el trio desapareciera y enfocó una dura mirada hacia el balcón superior, por el cual asomaba ondeante una cortina azul. Tras ella, Saori se ocultaba entre las sombras de la habitación sosteniendo una copa vacía, la lengua recorrió seductoramente el labio inferior, capturando hasta la última gota del amargo sabor del vino tinto.
La joven apartó un mechón de cabello sobre el ojo, como si con ello sus miedos, inseguridades y reproches se alejaran de ella. Debía mantener una actitud firme ante el imponente Fénix. Ella era la poderosa Atena, la Diosa de la sabiduría pero también de la guerra. Estratega por naturaleza, no permitiría que las duras palabras de Ikki siguieran resonando en su mente alimentadas por la culpa. El dolor por las pérdidas estaba presente. Tenía que encontrar la forma de lidiar con la ira de Sheena por las muertes de Maryn y Geki sucedidas un mes antes que la de la amazona de camaleón. Mantenerse firme, ante los rumores que confirmaban las sospechas de Ikki acerca del traidor, solo la mano protectora de Saori lo conservaba a salvo, a pesar de la opinión general, la compasión no estaba incluida en este resguardo. Saori se mantendría firme tal y como hacia años atrás, al fin asumía la responsabilidad por la vida que habían llevado durante cinco años los ex santos de bronce.
Shiryu inmerso en peleas callejeras obligado a robar para pagar deudas, que el mismo había generando, a su ilícito apoderado. Seiya embaucado por el mundo del dinero fácil y las apuestas. Hyoga, fiel compañero de Shun, viviendo en sus interminables fiestas llenas de excesos. Todos poseídos por deseos oscuros para cubrir sus propias carencias. Ikki aseguraba que la ausencia de la amistad sostenida entre ellos, les había conducido a esos comportamientos.
- ¿No deberías estar vigilando a Shun? –Arremetió Saori, sin voltear, al intruso introducido en la oscura habitación.
- Lo hago –contestó Jabu –. El niño bonito insistió en hablar contigo. Es una verdadera molestia, casi como recibir una patada en las bolas, justo como ese idiota –señaló a Ikki con la cabeza. Esté tenía los brazos cruzados y sus labios mantenían una imperceptible sonrisa al observar el efecto del ejercicio físico en los chicos. Para ese momento, llevaban su sexta vuelta alrededor de la edificación.
- Hazlo pasar –apremió la joven.
- No, será necesario. El niño bonito entró detrás del estúpido bocón. Así que largo –irrumpió Shun molesto.
- Vamos, Shun solo es una broma. No deberías tomar la vida tan en serio ¡Ah! Lo olvide, no lo haces. Tendré vigiladas tus manos, compórtate con ella –dijo Jabu y con un ademán de mano se despidió. Shun tomó la mano y la llevó a la espalda del rubio.
- ¿Quisiera saber cuál es tu problema conmigo? –preguntó amenazante.
- Por donde empiezo…Esto sería tomar ventaja de un infeliz. Retira tus manos de mí o me importará un carajo que no puedas defenderte –intimidó Jabu.
- Eso no responde mi pregunta –Shun tensó el agarre.
- Suficiente –clamó autoritaria Saori –Jabu compórtate. Shun has el favor de soltarlo. Retírate –mandó al rubio cuando estuvo liberado, antes de retirarse miró a Shun con profundo rencor y de un portazo abandono la habitación.
- ¿Puedo ofrecerte algo de beber? –menciono restando importancia al altercado.
- Seré breve –se acercó hacia la ventana y sonrió con diversión. Ikki recién acababa de romper el saco de boxeo que pendía de una cadena atada a un árbol, dejando caer la arena que contenía en el fondo. El enojo que dibujaba su ceño torcido hizo suspirar al peliverde –. Han pasado dos semanas desde que todo empezó para nosotros y por lo que puedo ver, no están siquiera cercanos a estar listos o mostrar signos de mejoría ante la ausencia de recuerdos. Y ni que hablar de las técnicas que poseíamos. Estuve hablando con Kiki –contestó al gesto de desconcierto de Saori –y por lo que sé, pueden pasar años para que pase. Tiempo que no contamos. Debe haber una forma más sencilla y quiero que me la digas.
- ¿Qué te hace pensar que la hay?
- Estas confirmando que existe.
- Sencillo, no significa sensato o seguro –dijo después de suspirar.
- Por lo que entiendo nada lo ha sido, ¿Cuál es la diferencia? –la retó con la mirada.
- ¿Qué se han creído? Los humanos no deben faltar al respeto a sus Dioses –menciono altiva.
- Los Dioses no deben abandonar a los humanos, cuando claman por ayuda –sostuvo Shun –¿Estas segura que no existe ninguna manera? –preguntó en tono dulce.
- Ikki, no me perdonaría si te lo dijera –masculló Saori.
- Estoy seguro que lo entenderá tarde o temprano, déjamelo a mí –le dijo extendiéndole una sonrisa y una mirada vista por última vez diez años atrás. Saori no pudo sostener mas la mirada, se dio la vuelta dejando escapar silenciosas lágrimas. Shun se acercó, posó una mano delicada espalda, la chica se recargó sobre su pecho, liberando su impotencia y tristeza. Aun cuando Shun no lo recordaba, años atrás una escena similar había ocurrido en esa oscura habitación. Un día que Saori buscó consuelo al descubrir la relación de Seiya y Miho.
- Existe mucho dolor es ese pasado –menciono entrecortadamente. Las mejillas aun estaban húmedas –. Dolor muy diferente al que han experimentado, podrían perder la razón.
- Podríamos enfrentarlo, mañana podrían venir por nosotros y matarnos a todos. No quiero ser una carga para nadie, menos para mi hermano. Eres la única que sabe de su familia ¿Cierto?
- Ahora, solo dos personas lo sabemos. Ikki lo decidió así, insistí para que estuvieses presente. Él dijo que no iba a mentir acerca del origen de Pandora. Odio reconocerlo pero fue la mejor opción –Shun frunció el ceño –algunas personas de tu pasado están relacionadas con el Pacto del decimo tercer cielo.
- ¿Quiénes?
- Se hacen llamar Atis y Nebet. ¿Los recuerdas? – apuntó a los documentos sobre su despacho, Shun negó con la cabeza. Tomó las fotografías entre sus manos los rostros cubiertos por antifaces le impedían familiarizarse con ellos –no me sorprende que hayan dado nombres falsos, lo siento es lo mejor que tenemos. No temen mostrarse ante nosotros, aun cuando no es de ayuda.
- Pero tú si puedes ser de ayuda –finalizó Shun.
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- ¿Nerviosa? –interrogó Shun.
- No.
- ¿Cansada? –soltó Shun mientras contemplaba las formas caprichosas que formaba el fuego.
- No –dijo escuetamente. Él se giró sobre su espalda y la miro a la cara.
- No muerdo ¿Sabes? –dijo con picardía –me recuerdas a alguien con esa actitud –Shun sonrió dulcemente –en mi defensa puedo decir que es tu culpa –. Saori enarcó una ceja –los muebles de este lugar son muy incomodos.
- Es responsabilidad de Tatsumi.
- ¡Ah! Ya veo, por lo que sé, no nos tenía en estima. Supongo que su pasatiempo es elegir muebles como tortura.
- Vaya, si tienes tantas ganas de hablar, regresaré después –dijo después de una sonrisa.
- ¿Es mi culpa, tener insomnio? –interrogó con inocencia –Claro que si quieres que duerma…–Tuvo que esquivar una almohada que paso rozando su cabeza.
- ¿Tienes que hacer de todo una broma? –cuestionó ofendida.
- Es mejor que sentarse a esperar, o en este caso acostarse a esperar.
- Seiya solía ser el que no tomaba nada en serio –murmuró.
- Parece que se llevaban bien ¿Cierto?
- Yo no diría eso, al principio todo fue difícil. A decir verdad con todos. Cada uno tomó su camino, y quedamos solo tú y yo en la mansión.
- ¿De verdad? ¿Y no hice nada con estos horrendos muebles?
- Esta era tu habitación, la decoración volvió a lo que era antes de que regresaran de sus entrenamientos. Ikki insistió en llevarse todo.
- Vaya…mañana seré capaz de recordarlo, espero.
- La otra opción no es agradable recuerda lo que te dije. El alma es autónoma por naturaleza, el cuerpo es un impedimento que la ata al mundo mortal, condenada a vivir un espacio y tiempo determinado, lineal. En cambio cuando dormimos recupera su libertad, el alma se separa del cuerpo para recorrer caminos a los cuales quizá no vaya con el cuerpo actual, incluso regresa a su pasado, se conecta con otras almas que había olvidado y entabla amistades con las que conocerá alguna vez. El alma es caprichosa, su voluntad la lleva a cruzar un espiral de tiempo y dimensiones torcidas. Existen cientos quizá miles de caminos que puede elegir, cada uno de ellos es una puerta hacia otros tantos, el alma puede perderse y no regresar al cuerpo huésped. Alma y cuerpo están unidos por lo que se conoce como hilo de plata. Esté, es irrompible y le permite regresar al cuerpo que ocupe en ese momento. A veces cuando dormimos nos sobresaltamos y despertamos sin saber porque, eso sucede cuando el hilo se tuerce o se enreda haciendo peligrar la unión, es la forma en que súbitamente el alma regresa al cuerpo. Aquellos cuerpos que no logren llamar a sus almas pueden sufrir un destino peor que la misma muerte. En algunas culturas se les conoce como zombies un cuerpo muerto sin alma, el cual responde al estimulo de alimentarse. Dado que el alma esta en una especie de limbo y no puede desprenderse totalmente del cuerpo quedará vagando hasta que el recipiente muera. Durante todo ese tiempo el alma tratará de aferrarse a cuanto ser vivo se cruce por su camino, los vivos la confundirán con un espíritu y ella creerá que es su cuerpo tratándose de poseerlos al fracasar, el alma se llena de angustia e ira hasta que llegué el momento de renacer, trayendo consigo esos sentimientos.
- Si ya lo habías explicado –dijo Shun después de bostezar, se recostó sobre un costado y en poco tiempo su respiración fue relajándose.
Saori ladeó la cabeza y vigiló su sueño. Guiar un alma era complicado, casi imposible, como había explicado antes a Shun, sin embargo, ellos tenían una conexión única, confiando en ella y en el medallón que reposaba en el pecho de Shun. Intentarían ubicar a un viejo conocido que no estaría contento de ayudar.
Felices fiestas tengan mis tres lectoras o dos o solo es una...Gracias a las que entraron a mi profile, a leer el adelanto del capítulo. Iba a actualizar la semana pasada, pero me dije demos un regalo de navidad. Coman, beban, abracen, regalen, perdonen, canten, gocen y sobre todo pasen estas fechas tan especiales con los que aman. Lo importante no son los regalos, o la costosa cena si no la compañía sincera.
¡Les deseo una navidad llena de amor y un año 2013 lleno de ilusiones y fuerzas para seguir adelante!

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