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Hola queridos lectores

sorpresa jejeje

espero que les guste

muchas gracias por sus hermosos fics

sigan dejandolos pues me alientan a seguir escribiendo

y tambien recuerden dejar sus votos mañana fic ganador con doble capitulo

saludos

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ENTRE LA MUERTE Y EL DEMONIO II


¿Cuándo es realmente amor? ¿Cómo saber cuándo debes seguir? ¿Cómo saber cómo actuar ante lo que es amor? ¿Cuándo pasa la delgada línea entre el amor y la obsesión?

Amor es igual a belleza ¿Sera así?

¿Qué es amor? ¿Qué es lo que significa el amor?

Y cuando el amor llega a ser prohibido ¿Cómo lo puedes enfrentar?

¿Cómo enamorarte del masoquismo?

A.P.S


Helga se terminaba de arreglar como lo hacía Hilda, estaba realmente nerviosa, demasiado, un movimiento en falso y todos se darían cuenta de que ella no era Hilda.

Alguien toco la puerta

-¿Quién? –Pregunto Helga

-Soy yo señora Hilda

Helga abrió la puerta y entro la pelirroja con una sonrisa –Buenos días señora, que madrugadora

-¿Cómo? –Pregunto Helga

-Es que nunca se despierta a esta hora

Helga sonrió de lado

-Hay muchas cosas que van a cambiar –Murmuro antes de sentarse frente al espejo para acomodar su cabello ahora algo corto, le llegaba hasta los hombros y lo llevaba suelto como lo solía usar Hilda.

-No le entiendo

Helga le sonrió con amabilidad –No hace falta

-Bueno todos están abajo, están esperándola para desayunar

-Bajo enseguida –Dijo Helga levantándose

-Y aquí le tengo lo de siempre –Le entrego un gran bulto de cartas que llevaba en su mano

-¿Qué es esto?

Lila le sonrió pícaramente -¿Cómo qué son? Pues sus cartas de sus amigos –Dijo enfatizando la última palabra

-Ah sí claro –Dijo Helga poniéndose nerviosa –Déjalas ahí luego las veo

-Claro –Lila la miro con rareza

-En un momento ya bajo –Dijo la rubia sentándose de nuevo sin decirle nada más a Lila. Lo que la extraño

-Bueno con permiso, señora

-Propio Lila

Helga espero a que se saliera la joven para después tomar una de las cartas, al abrirla encontró una carta muy apasionada de un joven…un joven del que Hilda no le comento nada.

"Jimmy Maldonado"

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Bajo al comedor donde se encontraban todos, todas las personas que odiaban a Hilda G. Shortman

-Buenas días –Saludo tranquilamente

Arnold se levantó con una sonrisa feliz se acercó para llevarla a la mesa, a su lado.

Olga le seguía mirando con odio, sintió la mirada rara de Arnie, pero debía concentrarse en otras miradas, como las de esos pequeños que desde un día anterior la miraban con amor.

Un amor dulce, puro, inocente y sincero.

Emilia tampoco le miro con buena cara.

-Hola mama –Dijo Phill sonriéndole –Mira mami estoy comiendo muy bien

Helga le sonrió sintiendo el corazón alocado –Si mi amor, ya veo

-Y cuéntanos ¿cómo te fue en tu viaje, Hilda? –Pregunto Arnie sonriéndole con coqueteo

Helga solamente ignoro la mirada con desprecio –Como siempre

-¿Me trajiste algo mami?

Lily la miraba con emoción

-Si mi amor, te lo daré más tarde

-Siii –Dijo la niña feliz

-¿Y para mi mami?

-También para ti Phill

Olga le miro de mala gana –No deberías consentirlos, por esos son unos malcriados

-Olga por favor –Dijo Arnold mirándola

-¿Qué? Es la verdad

Arnold iba a decirle algo más pero en ese momento se escuchó un fuerte grito en las habitaciones de arriba

-¿Qué ocurre Emilia?

-Es la abuela Gertie

Arnold suspiro –Iré a verla

En ese momento Lila llego –Quiere ver a la señora Hilda

Helga se levantó inmediatamente –Iré a verla

-De acuerdo –Dijo el rubio mirándola con dulzura

La rubia camino rápidamente hacia la alcoba de la abuela, solo que no sabía dónde estaba.

-Señora, la abuela Gertie la espera –Dijo de repente Lila cuando ella estaba buscando

-Gracias

En cuanto entro miro a una anciana en cama sollozando.

-¡Hilda! Mi Hilda, que bueno que vienes, mira…mira como me tienen –Dijo alzando los brazos hacia la rubia. –Mira como están matando a la abuela Gertie

Helga la miro con ternura -¿Qué es lo que pasa abuela Gertie?

La anciana la miro con confusión pero no dijo nada más que –Quiero mi coñac y estas personas no me lo dan, tú dámelo

Helga iba a responder pero en ese momento Emilia entro –Ni siquiera se le ocurra dárselo, el señor a ordenarlo que no se le de nada.

Helga la miro con sorpresa

-Por favor tu cállate metiche, vieja bruja –Dijo Pukie mirándola con desprecio –Hilda tu si me vas a dar mi coñac ¿verdad?

Helga le sonrió –Por supuesto que si abuela Gertie

Pukie sonrió triunfante –Ves…vieja bruja

-No puede dárselo señora, el señor….

-No se le puede quitar a una persona una adicción de esa manera –Dijo Helga cuando se acercó a Emilia –Debería revisarla un especialista

-Ya la reviso el doctor y le prohibió tomar

-Hilda…Hilda ya tráeme el mi copita por favor

-Claro que si abuela Gertie, en un rato más te lo traigo

-¿Por qué no ahora?

-Ahora debo de ir a realizar algo, pero en cuanto termine se lo traigo ¿Si?

-Si….si –Tomo la mano de la rubia –Gracias, gracias

Helga la soltó para después salir del lugar ¿Cuánto maldito daño había hecho esa mala mujer en esa casa, a esa familia?

-Dios –Susurro la rubia una vez que estuvo en su recamara

En ese momento alguien toco la puerta

-¿Quién?

-Soy yo, Hilda

Helga sintió escalofríos y procedió a abrir la puerta

-¿Qué ocurre? ¿Desde cuándo te encierras?

-Eh…no…no me di cuenta –Susurro la rubia avergonzada y nerviosa

-Estás algo rara Hilda –Dijo Arnold abrazándola

Helga sintió nervios al sentirlo tan cerca, intento separarse

-Es…por el viaje

-¿Qué paso con los estudios? ¿Qué pasa con lo que tienes?

-Estoy…enferma perdona –Dijo Helga nerviosa volviendo a sentir como le abrazaba

-Te extrañe mucho –Dijo Arnold abrazándola para posterior cerrar la distancia para besarla

Helga sintió su aliento sobre su piel, sintió como el rubio recargaba su cuerpo sobre el de ella, el intentaba besarla, sus labios cálidos cayeron sobre los de ella, sintió como las fuertes manos del rubio la comenzaban a encerrar en su cuerpo.

Pero…

No podía

No debía

No era correcto

Lo empujo

-No…perdón…no puedo

-¿Qué es lo que te pasa?

-Nada mi amor –Dijo sonriéndole intentando fingir –Es que…no podemos hacer… -La frase quedo en el aire –Por lo de mi enfermedad

-¿Por cuánto tiempo? –Pregunto el rubio tomando sus manos de nuevo

-Unos meses, así que no desesperes amor

Helga le sonrió con dulzura para después depositarle un tierno y fugaz beso.

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Helga leía el diario de aquella mujer, aquella mujer que cada día que conocía más horror le causaba.

-Qué horror, esta mujer es un mounstro

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Hilda se encontraba en un pequeño crucero junto a Sammy, quien le abrazaba.

-Nunca pensé que aceptarías a venir conmigo a este viaje

-Pues ya vez que si

-¿Y en verdad crees que la usurpadora haga un buen trabajo?

-Claro que si –Dijo riendo la rubia –En estos momentos ya debe estar con mi esposo –Rio –Y con la familia loca de este

-Bueno entonces debemos de disfrutar este tiempo ¿No?

-Por supuesto, es un año de libertad y diversión para mi y quiero vivirlo al máximo

-¿Quieres otra copa entonces?

-Por favor

-Vamos

Sammy la tomo de la cintura para llevarla dentro donde estaba el casino dentro del crucero.

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Arnie estaba sentado en la cama de su alcoba, pensando y recordando, deseando que tuviera su momento de nuevo con Hilda.

-¿Estás pensando en esa verdad?

-¿De que hablas Olga?

-¡¿Hablo de ti y de esa zorra?! Seguramente estas esperando en tener una oportunidad para poder ir con ella ¿No?

-Estás loca

-¡Si estoy loca pero de celos, de coraje!

-Mejor me voy

-¡¿A buscar a esa verdad?!

-¡Ya basta! Es una idiotez

-Idiota –Dijo Olga molesta mirando como el rubio salía de la alcoba

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Helga miraba con una sonrisa amable a las personas frente a ella.

-¿Cómo estas Phoebe?

-Bien…Hilda

-¿Gastaste mucho dinero en tu viaje? –Pregunto con molestia Gerald, quien estaba al lado de su esposa

Helga intento mantener su sonrisa

-No mucho –Dijo tranquilamente –Pero traje unos presentes para ustedes

-Por mi ni te hubieras molestado

-Olga –Dijo Arnold mirándola con severidad

-No te preocupes mi amor

Olga rodo los ojos mirándola con odio

-Mira –Tomo uno de los regalos que sostenía Lila –Este es para ti Phoebe –Le sonrió de lado –Este es para ti Gerald

-Gracias –Susurro Phoebe

Phoebe sonrió ante el obsequio -Esta muy bonito Hilda, gracias

-Gracias –Dijo Gerald también viendo el suyo

-Este es para ti Olga

-No quiero nada

-Olga por favor –Dijo Arnold molesto

-Por favor Olga –Animo Phoebe

Olga lo tomo de mala gana

-Y este es para Arnie ¿Puedes hacerme el favor de dárselo?

-¿Por qué no se lo das tú?

-Por favor prefiero que tu se lo des

Olga lo tomo de mala gana

-¿No vas a…abrir el tuyo?

-No

-Olga –Dijo Phoebe esta vez

Olga la miro un segundo antes de abrir el obsequio pero cuando lo abrió se molesto

-¡¿Qué es esto?! ¡¿Es acaso una burla?!

-No…no –Dijo nerviosa Helga mirándola –Es muy bonito y pienso que te…

Helga no termino la frase porque en ese momento Olga le había abofeteado.

Esto seria mucho mas difícil de lo que pensaba