EL PASADO A VECES SE HACE PRESENTE EN LAS REUNIONES FAMILIARES


CAPITULO XXII: LOS REGALOS DE CUMPLEAÑOS SIRVEN PARA HACERLOS MÁS ESPECIALES


Ha pasado un mes desde que le empezó a dar clases al hijo de su ex mejor amigo, ella pensaba que en el joven se comportaría igual que su padre en sus años escolares, pero se llevó una gran sorpresa al ver que su hijo era alguien serio y responsable, inclusive rara vez lo veía sonreír y eso que su padre lo hacía siempre. Pareciera que lo único que heredo de él fue su revoltosa cabellera y tal vez el gusto por la magia, ya que luego lo veía practicando juego de manos con una baraja, pero era lo más mágico que lo había visto hacer.

—¿No piensas practicar magia como tu padre? —preguntó cuándo se lo encontró solo jugando con una baraja de Póker.

—Buenas tardes profesora Nakamori —olvidaba los buenos modales del joven—, la magia la practico como pasatiempo, pero si se refiera a que si yo quiero ser un mago famoso la respuesta es no.

—Ah entonces no estas interesado en la otra cara de la familia —murmuro.

—¿La otra cara?

—Disculpa, ignora mis murmurios. —Había olvidado que Kaito le mentía a su familia—. ¿Cómo está tu madre? Lamento mucho lo del secuestro. —Ella se enteró por las noticias.

—Está bien, gracias por su preocupación, incluso hoy regresa a trabajar.

—Oh que bien, —se sorprendía de la fortaleza de algunas personas—. Nos vemos luego Kuroba kun.

—Hasta luego profesora Nakamori.

Se despidió rápido del joven porque después de que supo que Kaito estaba trabajando bajo el mando de su padre pensó muchas veces en confrontarlo, hasta que hoy se decidió.

Llegó a su vieja casa, se puso a preparar la comida como en los viejos tiempos, realmente había extrañado hacerle esto a su papá, dejó de ir a la comisaria hace bastantes años cuando se empezó a sentir incomoda con sus subordinados de su papá y luego dejó de ir a la casa cuando se enteró de lo de Kaito, no podía creer que su padre había mantenido oculto que trabajaba para él, pero lo que no podía soportar es que lo aceptara aun cuando sabe que Kaito era Kid.

—Estoy en casa —se oyó la voz del mayor después de que se cerrara la puerta—. Que bien huele, hacía tiempo que no comíamos juntos.

—Siéntate papá, pronto estará servida la comida —indicó con un monótono.

Después del pequeño intercambio de palabras, el comisario Nakamori notó rara a su hija por lo que decidió no decir nada más al respecto. Comieron en silencio y al finalizar se produjo un silencio incomodo entre los dos.

—Tenemos que hablar —fue ella quien decidió romperlo.

—¿Sobre qué hija? —se acomodó en su asiento, sabía que lo que su hija le iba a decir era importante por el tono de voz que ella uso.

—Después de mucho tiempo, me he vuelto a encontrar a Kaito —decidió fingir que no sabía nada al respecto sobre ellos dos.

—Oh, ¿Cómo ha estado? Dejé de saber de él desde que se pelearon, pensé que volverían a estar juntos después de un tiempo. —Cumplió las palabras de Kaito, de no decirle a su hija que trabajaba para él.

—Le doy clases a su hijo, decidió estudiar leyes.

—Oh parece que Arato kun escogió el mismo camino que sus padres.

—¿A quién nombraste? —Lo acorraló y sin necesidad de hacer mucho esfuerzo, pues ella en ningún momento dijo el nombre del joven.

—Oh, ¿cómo lo llame?

—Yo en ningún momento me referí a Arato kun con su nombre. ¿Desde cuándo conoces la verdad? ¿Desde cuándo Kaito trabaja para ti? —Aoko había alzado gradualmente la voz, hasta que se escuchó como un grito—. ¿Por qué nunca lo dijiste? —preguntó al borde de las lágrimas, mientras se dejaba caer a los brazos de su padre.

—Kaito kun me pidió no decírtelo, hasta que él decidiera hacerlo —respondió mientras la abrazaba para consolarla—. Entonces, ¿él finalmente te lo dijo?

—Lo descubrí por casualidad al ser tutora de su hijo

—Oh, —no supo que más decir.

—Me dijo que tú sabías toda la verdad y por eso lo aceptaste para trabajar contigo, ¿desde cuándo sabes que él es KID?

El comisario Nakamori soltó el aire que retenía en un sonoro suspiro, sabía que cuando su hija se enterara de que trabajaban juntos se actuaría de esa forma.

—Yo sé que él es Kaitou Kid desde antes que empezara a trabajar para mí, me lo confesó e incluso se entregó, si yo quería lo podía arrestar, pero yo no quise hacerlo. Kaito kun ha sido como un hijo para mí. —Con sus manos secaba las lágrimas de Aoko—. Además, tiempo después me enteré que el FBI borró los crímenes de KID.

—¿FBI? —preguntó curiosa, ya que ella no sabía nada al respecto.

—Oh eso no lo sabes —se sorprendió por ello—. Kaito kun es un miembro de reserva del FBI, trabajó para ellos durante tres años.

—Oh eso no lo sabía.

—Pues ha de ser algo que no pones en tu currículo, como el ser el ladrón fantasma —comentó con sorna—. Kaito kun me dijo que el que tú te enteraras que él era KID les costó su amistad. Tú me reclamas a mí por saber cosas, pero yo en ningún momento te reclamé nada, porque me ocultaste la verdad durante seis años.

Aoko se quedó callada, está vez su padre tenía razón.

—Pero tú no me respondiste cundo Kaito empezó a trabajar contigo —intentó desviar el tema.

—Él empezó a trabajar para mí cuando él tenía veinticinco años. Me pidió trabajo después de trabajar con el FBI, lo recluté por ser él y por sus antecedentes con ellos —respondió la duda de su hija—. ¿Tú me vas a contar como te enteraste?

Aoko apartó la vista de su padre, recorrió el comedor de su antigua casa buscando algo que le permitiera salir de esa incomoda pregunta, pero al no verla soltó un sonoro suspiro.

—Sí.

Inicio del flashback—

Era la noche antes de su cumpleaños, estaba completamente sola. Porque KID como siempre tenía un robo y su padre estaba yendo tras de él, pero no se preocupó mucho por ello porque Kaito le había prometido que empezaría su cumpleaños con ella.

Tenía todo apagado en su casa y ella se encontraba en la sala, en la profundidad de la noche, viendo únicamente su celular contando regresivamente los minutos para el cambio de fecha.

Eran las 23:50 h, la televisión se prendió por si sola y en ella se empezó a reproducir un video de Kaito haciendo varios trucos: desde su clásico sacar un conejo del sombrero hasta convertir muchas cartas en palomas. Faltaba poco menos de dos minutos para el cambio de fecha. Kaito estaba solo en la pantalla.

—Bueno Aoko, falta poco para tu cumpleaños y haré el truco final para celebrar el inicio de un nuevo año tuyo. Apareceré a tu lado. Three, two, one. —La pantalla se apagó y Aoko volteó al lado que Kaito dijo que iba a aparecer, pero aún no había nadie.

Espero pacientemente cinco minutos, luego diez, después quince, hasta que se arto y empezó a prender las luces de su casa pues la oscuridad ya la estaba incomodando. Tomó su celular y le llamó a su amigo, porque él siempre cumplía sus promesas y si ahora no estaba junto a ella era porque algo le había pasado.

Después de la quinta llamada se escuchó que contestaban, pero en lugar de escucharse algo por el celular, la televisión se volvió a encender y en ella se veía algo como una bodega.

—No puedes escapar Kaitou Kid —vio frente a ella un oficial del escuadrón de antimotines.

—¿Esto es el robo de KID? —preguntó para sí misma mientras seguía observando la escena.

—Yo siempre puedo escapar —dijo con su tono de voz burlón, vio como él lanzaba una bomba de humo que le quitó la visibilidad al oficial que había logrado acorralar a KID y a ella también.

Se escucharon unos ruidos extraños mientras en la pantalla solo se veía humo y luego se vio negro. Nuevamente se veía algo en la pantalla y era el rostro del ladrón, se infiere que el video estaba siendo grabado en tiempo real con la cámara frontal del celular.

—¡Mierda! Ya se me hizo tarde para el cumpleaños de Aoko. —Fue ahí donde ella supo la identidad del ladrón.

Después de escuchar aquello Aoko apago todo dispositivo electrónico y cerró sus puertas y ventanas para que Kaito no entrara. Pero como era de esperarse de alguien que era conocido como ladrón fantasma podía abrirse paso en cualquier lugar que el deseara. Él fue a su habitación y la encontró hecha un ovillo con sus sábanas.

—Aoko… —La nombró, pero no obtuvo respuesta, se acercó lentamente a ella y justo cuando estaba por tocarla ella habló

—Kaito déjame sola —pidió con voz entrecortada.

—Lo siento —fue lo único que dijo y salió del lugar.

Kaito después de eso intento buscar a Aoko de todas las formas posibles, pero ella lo ignoraba.

Hasta que después de una semana de lo sucedido, Kaito se hartó de la situación y la confrontro saliendo de la escuela.

—¿Me puedes decir que mierda te pasa? —preguntó con un tono de preocupación y exigencia mientras la tomaba de los hombros.

Aoko le dio un golpe en sus brazos para quitárselos de encima y respondió gritando: —Arruinaste mi cumpleaños.

—Lo sé, lo sé. Te he intentado pedir perdón de varias formas, pero no me haces caso y ya no sé qué hacer para obtenerlo.

—¿Quieres mi perdón? —preguntó con un tono neutro.

—¡Sí! —Kaito sintió que estaba cerca que le respondieran la pregunta del millón de dólares.

—¡Deja de robar! —gritó sin importarle que estaban en la calle camino a sus casas, por suerte no había nadie.

—¿Robar? —No entendía porque su amiga le decía algo como eso.

—Deja de hacerte el desatendido conmigo, me enteré el día de mi cumpleaños, por eso llegaste tarde. —Finalmente entendió a lo que se refería.

—¿Estás enfadada conmigo por ser KID o por llegar tarde a tu cumpleaños?

—¡Por todo! Por las mentiras, ocultarme la verdad, arruinar mi cumpleaños, poner en juego la salud de mi padre y apuesto que has utilizado nuestra amistad para enterarte de algunas cosas con respecto a los robos. —Al no obtener respuesta, interpreto su silencio como un "sí"—. Por eso, si quieres recuperar mi amistad, por favor deja de robar. —Está vez utilizó un tono más tranquilo.

—Lo siento Aoko. Te pones a exigir cuando no sabes la historia detrás de ello. Pero no puedo dejar de robar, robo para encontrar a los asesinos de mi padre que fue el Kaitou Kid anterior y esa es mi motivación para ser el ladrón fantasma.

—Entonces creo que este será el fin de nuestra amistad —dijo mientras caminaba hacia su casa dándole la espalda—. No te preocupes, por respeto a nuestra amistad no diré nada sobre tu identidad. Tal vez hubiera reaccionado de manera diferente si tú me lo hubieras contado de una forma que yo entienda, pero de esta forma solamente lo haces ver e forma egoísta. Ten buena vida y suerte en encontrar a los asesinos de tu padre.

Fin del Flashback—

—Kaito no se volvió a acercarse a mí después de eso. Hasta que muchos años después lo volví a ver y él ya tiene familia.

—Lo siento mucho, hija. Sé que tú lo querías mucho y su traición te lastimó.

—Ahora me duele que le mienta a su familia.

—¿Te duele eso o el que hasta el día de hoy no haya hecho algo más para merecer tu perdón? —Aoko no respondió esa interrogativa de su padre no tiene respuesta—. Puedes verlo del modo de que ya no les miente, pues Kaitou Kid tiene años que ya no aparece y si KID le robó una amiga no quiere que eso vuelva a pasar con su familia.

—Tienes razón. —Entendía el punto de su papá— Pero hay otra cosa que me sorprende.

—¿Qué te sorprende?

—Tú.

—¿Yo? ¿Por qué?

—¿Cómo fue posible que lo perdonaras después de todo lo que hizo como KID?

—No había nada que perdonar, cada quien tiene sus motivos para hacer las cosas. Tal vez el método de Kaito kun no era el mejor de todos, pero le funcionó y ahora vive una vida de paz. Tal vez no sea demasiado tarde para ustedes dos, todavía estás a tiempo para recuperar una vieja amistad o ¿Cuántos años más dejaras pasar por este enojo?

Aoko se quedó callada ante las palabras de su padre, no sabía que opinar al respecto. Kaito había continuado su vida después de su amistad; en cambio ella se quedó atrapada en los lamentos del pasado, tal vez no sea mala idea hacerla caso a su padre sobre perdonar y dejar ir los resentimientos hacia Kaito.


MELGAMONSTER

20200430