Hola el siguiente fic es de Beezing y los personajes de twilight tampoco me pertenecen, solo me adjudico la traducción.


Capítulo 34 —Sette Giorni VII

(Siete días)

Siete

Tiempo presente

Bella bajó las escaleras con cuidado, pues la niña con las piernas enroscadas alrededor de su cintura ya no pesaba sol kilos. Las marquitas de los pliegues de un gordito bebé en los muslos no pasaban de ser sombras claras, así como en los brazos que rodeaban su cuello, con un olor suave

Giuliana, o Giulie, nació dos pares de años después de Matt, y era una mezcla exacta de sus padres. El cabello ya alcazaba su cuello y con suaves ondas en las puntas, era de un castaño claro, los ojos caramelo, con vestigios verdes, y la boca roja, como botón de rosa.

Después de hacer pucheros para levantarse, Bella se rindió y la cargó escaleras abajo. Generalmente no hacía tanta maña, le gustaba colocar las piernitas en el suelo y revolotear alrededor de la casa, intentar hablar frases largas y fingir que los juguetes de su hermano eran suyos. Y nada mejor cuando aprendió la palabra "mío". Todo era: "mío". Nadie llegaba cerca, a tiempo, al objeto que ella enfatizaba.

Matteo no estaba nada contento cuando uno de ellos fue el control del Wii.

Al llegar a la cocina, sus dos niños estaban sentados en la mesa, con un catálogo de videojuegos abierto entre ellos. Ella observó el desayuno listo, así como la mamila de la niña en sus brazos, tostadas, queso, leche y mermelada. Inspiró profundo y su boca salivó. El desayuno era la parte que más le gustaba de los fines de semana. Intentaban de alguna manera —en la cocina, en la sala, el jardín o la casa de sus padres—, por lo menos esa comida, hacerla juntos los fines de semana.

—Aquí, bambola (1). Tu mamila está lista. — Después de comprobar la temperatura se la entregó a Giullie, quien la agarró con las dos manos y se la llevó a la boca con mucho entusiasmo.

—Este parece mucho mejor. —Edward apuntó, sosteniendo la tostada embarrada de mermelada, con la boca llena y todo—. Tiene más juegos que el del skate.

—Puedes comprar los dos, si quisieras —Matt sugirió, expertamente, encogiéndose de hombros. El chico tenía sus manías, miró a su padre de soslayo y mostró una sonrisa ladina.

—Buen intento —se metió Bella—. Los que ya tienes son suficientes —adicionó. Y para sorpresa de todos, quien la miró con los ojos amplios y la comida a medio camino fue Edward.

Lo miró, sugiriéndole que entrara en el asunto que habían conversado. No le gustaba ser la madre regañona, y Matt no pensaba eso de ella. No mucho. A Bella le gustaban los vídeo juegos, y ellos jugaban frecuentemente, cuando Edward tenía algún proyecto fuera de la ciudad, pero estaba creciendo y las obligaciones empezaban también a aumentar en la escuela, como por ejemplo, las tareas —que le costaba más de un jalón de orejas para que las hiciera—.

Edward carraspeó.

—Matt, ¿por qué no nos habías dicho que una profesora te pidió un libro? Vas a tener menos de dos días para terminar de leer antes de la evaluación.

—Ah, no sé —de pronto frunció el ceño y regresó los ojos a la revista.

Edward atrajo la revista y la colocó en frente de Giullie, quien amó la idea de los diseños coloridos.

Mioo.

—¡Mamá! —se quejó Matt,

_Matteo, esto es en serio ahora. No había necesidad de que tu profesora nos llamara para hablarnos del libro.

—Ya, ya, lo voy a leer. Ahora quítale la revista antes de que la arrugue.

Ño. Mi evista.

Bella miraba toda la escena divirtiéndose, tomado su café. Uno comenzó a hablar sobre el otro, Giullie comenzó a ponerse histérica, gritando "mío, mío" cada vez más alto. Hasta que ella posicionó dos dedos en su boca y soltó un alto silbido.

—Ok, Matt. Vas a tener la revista de regreso apenas termines de leer el libro. —Él intentó argumentar, pero ella continuó—. Giullie, dale la revista a mamá. —Extendió la mano, pero la nenita hizo un puchero—. Por favor, ¿vas a hacer llorar a tu hermano? —Todavía con la cara fruncida se la devolvió—. Ahora. Edward…

Se guardó una sonrisa y balanceó la cabeza.

—¿Puedo jugar solo una vez, por favor, mamá? ¡Por favor!

—Una, Matt. Apenas termine de desayunar acaba el juego, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

—¿Me amas?

—Sí, mamá.

—Ve, antes de que me arrepienta.

—Soy un débil —Edward gruñó, dejado su plato a un lado.

—No, no lo eres. Solo eres un niño grande que se distrae con los videojuegos. —Bella se levantó y se rió, acercándose. Él la miró de regreso, aún molesto, pero su esposa le hizo el favor de quitarle el puchero con un beso.

—¡Esh míoo! —Giullie gritó, colocando las manos en el rostro de los dos.

FIN


(1) Muñequita.


Bien… esto ha llegado a su fin, ahora sí. :'( ¿Qué tal? Yo tengo sentimientos encontrados jajajaj Me ha encantado traducir esta historia y compartirla con ustedes, realmente es una de mis favoritas, fresca, romántica y divertida :) Me alegra enormemente que la hayan disfrutado tanto o más que yo cuando la leí.

Muchas gracias por sus reviews, han sido maravillosos, cada uno lo leí con una gran sonrisa, de saber sus opiniones e impresiones. Gracias por sus favoritos y alertas, es un pago genial, a mí como traductora y para la autora mucho más *.*

Nos leemos en una próxima oportunidad.

Beijos

Merce